La educación  a través de Sergio Melich

Hablar sobre la educación en estos tiempos es casi un suicidio a plazos. Con tantas ideas sobre lo que es correcto y lo que no, nunca sabes con quién te vas a enzarzar hasta que encuentras un aluvión de atención indeseada.

En mi caso, siempre me ha gustado observar todas las perspectivas y apoyar las que más sensatas me parecen. Y lo hago sin miedo, incluso a costa de llevar la contraria al mundo entero y relegarme yo mismo al ostracismo.

Hoy hago lo mismo con esa absurda idea de que no nos ha servido de nada nuestro paso por las aulas, que se traduce usualmente en chistes sobre raíces cuadradas y sobre la orografía de nuestro país.

Por ejemplo, fui el único de todo mi grupo de amigos que abandonó los estudios antes de terminar la Educación Secundaria Obligatoria del sistema español.

Presenté una resistencia feroz ante la mera idea de permanecer escolarizado y tener que presentarme a diario en el instituto; a tal punto que algunas personas creyeron oportuno tratar de salvarme de mi error, y otras prefirieron burlarse de mí diciendo que sería siempre un “aprendiz de todo y maestro de nada”.

Sin embargo, tenía mis motivos y un sentido personal detrás de mis actos y decisiones. Con eso me fue sencillo perseverar, dejando atrás la presión social y la incomprensión.

Mi motivo profundo para marcharme de las aulas era una mezcla de aburrimiento, insatisfacción con el ambiente y con muchos de mis compañeros.

Se trataba de individuos que estaban yendo demasiado lejos en su búsqueda del sentido de sus vidas y de su identidad. Llamarles asalvajados y extremistas sería generoso, de hecho. Era todo un espectáculo compartir aquellos tiempos con ellos.

Ante tal cóctel interno, mi propio cuerpo me dio excusas para no tener que acudir al aula. Aparte de ver cómo se agravaron las migrañas que ya venía padeciendo desde niño, enfermé de sinusitis crónica. Todos los días a las 10:30 de la mañana tenía una crisis por el dolor, que hacía que tuviera que llamar a casa para pedir ayuda. 

Así que tomé la decisión que me pareció más sensata: cambiar de aires y cambiar mi enfoque. Comencé a educarme en casa desde mi ordenador, aunando mi esfuerzo autodidacta con otra iniciativa interdidacta.

 

Por cierto, en el pasado resumía toda esta historia con un “hice lo que sentí más adecuado en el momento”, sin tantos detalles.

Es desde hace poco tiempo que la cuento al completo, dado que ya no considero que sea una muestra innecesaria de debilidad. En ese momento me iba mejor hacer las cosas por mi cuenta, y mis preferencias personales no eran el único motivo.

Para ser exactos, aprendí el valor de lo que hoy se conoce como comunidades de aprendizaje y fui desarrollando las competencias necesarias para crearlas y gestionarlas en entornos digitales. Por aquél entonces entré en contacto con blogueros, aficionados y expertos en distintas materias. 

Uno de los que recuerdo con más cariño es Homo Minimus, que me puso en contacto con Laura Mascaró, referencia nacional en el tema del homeschooling.

Esta es una de las alternativas educativas que más fuerza están cogiendo en tiempos recientes, en un mundo que al parecer quiere vivir deslocalizado la mayor parte del tiempo. Si puedes educar a tus hijos desde casa, no importa en qué parte del mundo estés haciéndolo. ¿Cierto?

Sin darme cuenta, yo mismo me había arrogado el rol de homeschooler. Y cuando me sentí preparado y deseoso de ello, regresé a la escuela. Es un curioso paralelismo con otros homeschoolers, que no rechazan de plano el sistema educativo y sus ventajas. 

La educación hoy en día

La educación hoy en día está perdiendo lustre por una cuestión de costumbre. Ya la damos por sentada y nos damos el lujo de criticarla, con los ojos de quien no ha visto los sacrificios que hicieron los que nos la han proporcionado. 

Gratuita y universal, además de pública. Principios que toda nación democrática aplica a su sistema de educación. Muchos países también apoyan su sistema educativo con un régimen concertado y uno privado. 

En todos esos casos se permite una cierta libertad de cátedra en cuanto a tres elementos muy claramente definidos y fáciles de reconocer:

1.    Los proyectos educativos de los centros, que se renuevan con gran regularidad (como mínimo en cada cambio de dirección) y se concretan en planes anuales;

2.    Aquellos acuerdos explícitos entre el centro y su comunidad educativa, donde se detallan las metodologías pedagógicas que el centro aplica;

3.    Y las cuestiones morales y éticas que el centro observa.

Ello permite, incluso en los centros públicos, la elección de las familias acerca del tipo de educación que reciben sus hijos.

La problemática principal con el descontento hacia el sistema educativo y la escolarización viene del cariz que han tomado las escuelas en estos tiempos, muy alejado de su razón de ser y su propósito original como fuentes de una socialización secundaria. Para más información al respecto, aconsejo leer “En defensa de la escuela”, de Simmons y Masschelein.

Unido a ello tenemos la problemática secundaria de los oportunistas contraculturales.

Con este término me refiero a personas que critican la educación, los sistemas educativos y la aparente dejadez de todos los gobiernos del mundo en cuanto se refiere a mejorar la educación que recibimos; para así poder enjaezar al público, capitalizar sus resentimientos y traducirlos a un negocio propio.

Negocios en los que, irónicamente, tienden a aplicar las mismas metodologías, perspectivas, planteamientos y estructuras que esos sistemas educativos a los que dicen combatir .¿Me sigues?

El debate que suelo sostener con personas que actúan así, e incluso con mis allegados que confían en sus proclamas, es el de la responsabilidad personal frente a la eterna fragilización que se viene dando desde hace generaciones.

¿A qué me refiero con esto? Bueno, permíteme ser franco y te cuento.

La pelea por el primer puesto en la queja más habitual sobre la educación está reñida entre “esto para qué sirve” y “esto no lo enseñan en la escuela”. Ambas quejas no sobreviven al contacto con la realidad, que es la falta de responsabilidad personal.

En la escuela suceden principalmente tres cosas, a saber:

·         Nos inculcan fundamentos de autonomía personal, que depende de nosotros continuar desarrollando.

·         Nos enseñan técnicas para manejar la información y métodos para administrar nuestros propios procesos de trabajo.

·         Nos preparan para desarrollar un espíritu crítico y para saber encontrar los recursos que necesitamos para completar una tarea en cualquier parte. 

Todo lo demás es una agridulce mezcla entre aportarnos un fondo de cultura general y ayudarnos a obtener ampliaciones de esta.

¿Cuál sería aquí la responsabilidad personal sobre la educación?

 

¿Cuál sería aquí la responsabilidad personal sobre la educación?

La responsabilidad personal aquí sería sacar provecho de estos fundamentos y perfeccionarnos por cuenta propia. No reclamarle más a papá estado, sino “empoderarnos”. Palabra que en español no existe, pero como está tan de moda, servirá para lo que quiero comunicar aquí.

Cuando confrontas a alguien de este modo, la queja habitual hacia el sistema educativo se transforma y pasa a ser acerca de lo que en cada momento y lugar se considera cultura general “de interés y de valor”.

Sin embargo, al ser este un criterio tan altamente subjetivo, al final todo se reduce a “aquellos contenidos con vigencia y utilidad para formar parte de la sociedad actual y poder integrarse en ella”.

¿Ves ya el mayor problema? Se trata de una categoría altamente voluble, que puede cambiar en función de las tendencias sociales de la década y de los partidos políticos que ostentan el turno de gobierno… Pues todo el mundo tiene sus ámbitos y saberes favoritos que desea impulsar, así como sus más odiadas materias.

Y, lo que quizás es peor, sus intereses detrás de lo que fomenta y lo que frena.

De este modo es como vemos aparecer propuestas para eliminar materias relacionadas con las artes del currículo general; o bien para bastardizar las materias, como en el caso de la filosofía (eliminarla del currículo general para refundirla como “filosofía aplicada” en los currículos de otros campos) … Así como para introducir ámbitos de estudio que no a todo el mundo le parecen de recibo.

Me viene a la mente un ejemplo

Me viene a la mente el ejemplo de una nueva Formación Profesional que se quiso ofertar en España, destinada al personal doméstico interino. Esta formación se habría destinado a cuidadores de ancianos, por ejemplo; pues son un colectivo que lleva AÑOS demandando que se regularice su situación.

¿Recuerdas qué pasó? Por si acaso te olvidaste o no fuiste consciente, te lo recuerdo: fue tildada de machista y apodada “el curso para ser una buena ama de casa”.

Me acuerdo bien por lo gracioso que me resultaba que los mismos que gritaban machismo estaban siendo machistas al asumir que estaba destinada únicamente a mujeres. Vivir para ver…

Como ves, un interesante panorama contra el que lidiar, ¿cierto?

Por eso digo que hoy en día atreverse a hablar de educación, si no se forma parte de ciertos círculos (y parte prominente, de hecho), es un suicidio a plazos. Si no se te echan encima mil jaurías, te matará el estrés por tratar de calcular cada uno de tus pasos para no ofender a ningún colectivo.

Que te sirva de ejemplo lo que me pasa a mí incluso con mis compañeros y amigos en el mismo campo laboral: emprendedores digitales, cada uno con nuestros propios mercados y nichos.

Del mismo modo, todos expuestos a formadores de emprendimiento que buscan convencerte con la idea de que lo que ellos enseñan no lo pudiste aprender ni en la escuela ni a lo largo de tu vida. Esta era la misma premisa que combatía dentro de la industria del ligue, donde nos llegaban a decir que “hay gente interesada en que no folles” para incitarnos a seguirles y consumir sus ideas.

Desde hace 15 años he afirmado en público y sin cortarme un pelo que el cliché de que “eso no se enseña en la escuela” es una vil patraña por la que correría a tortazos a cualquiera. Y me han llamado de todo por ello: hater, don nadie, resentido del éxito ajeno, y mil cosas más. ¡Algunas de ellas incluso buenas!

Todas ellas por los siguientes motivos:

·         No asumir de manera acrítica los postulados de alguien que tiene un evidente interés en lucrarse a costa de mis miedos, mis dudas y mis debilidades personales.

·         Demandar que no se nos trate como a eternos adolescentes.

·         Atreverme a poner en tela de juicio sus afirmaciones acerca de la falta de valor y de preparación de la educación que he recibido.

·         Y por supuesto, rechazar la afirmación de que no soy capaz de traducir todo lo que ya he aprendido y experimentado dentro de los ambientes educativos en los que estuve inmerso en un método de trabajo que me resulte útil y me proporcione los resultados que busco… Siendo al mismo tiempo más afín a mi esencia, a mi nicho y a mí entorno (cultura, país, región, ciudad incluso) que el que el gurú de turno me propone.

En la escuela te introducen a todos los temas que formarán parte de tu vida de una o de otra forma. Te dan una posibilidad para tomar contacto con todos los aspectos posibles de la humanidad, incluyendo aquellos que por tus propias inclinaciones no favorecerías jamás. Lo que hagas con ello ya es asunto tuyo, y no de la escuela misma.

Motivarte depende de ti.

Motivarte depende de ti. Encontrar sentido y utilidad, también. Y no sentirte estafado por la sucesiva idiotización que se ha realizado con cada nuevo programa educativo, por supuesto que también… Ya que te dieron exactamente lo que pediste.

Ahora bien, no es culpa de nadie que no sepas valorar lo que tienes hasta que lo pierdes, ni que no sepas cómo te sentará lo que pides hasta que te lo dan. Nos pasa a todos. Lo que sí sería culpa tuya es no aprender nada de ello.

Por eso me voy a despedir invitándote a reflexionar sobre la educación que has recibido y a ponerla en valor y perspectiva sin miedos, dudas, resentimientos o recelos.

Hazlo observando la preparación que te han dado para labrarte tu propia práctica laboral y educativa, al margen de los programas y contenidos que pudieras buscar como apoyo tras graduarte.

Puede que, cuando lo hagas, empieces a darles las gracias a tus padres y profesores por enseñarte a hablar, leer y escribir; y a la escuela por ayudarte a perfeccionar hábitos que ni siquiera sabías que te habían ayudado a adquirir y a desarrollar allí: planificación, higiene y cuidado de la salud, autoexpresión y cooperación, por ejemplo.

Tal vez no te hayan enseñado la forma perfecta e ideal para ti, adaptada al dedillo a tu culito de oro; pero te han dado los fundamentos para que seas capaz de hacerte responsable de tu vida y de cómo la gestionas.

Si te tomas tu paso por el sistema educativo como un trámite rutinario, insufrible pero necesario para salir del paso; obviamente no vas a tener presencia de ánimo suficiente para darle a la experiencia educativa todo el crédito que merece. Ni para sacarle todo el jugo, dicho sea de paso. 

Te lo dice uno que, cuando le vio sentido, se sacó en una mañana la titulación de la Educación Secundaria Obligatoria después de dejarlo estar durante seis años… Y que hoy por hoy es Graduado en Pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid.

Un día me nació el deseo de estudiar en la universidad solamente por vivir la experiencia y descubrir qué podía hacer yo de ella. Quizás eso fue el punto determinante: ya tenía sentido e interés para mí.

Visto así, pasaba de ser ese trámite pesado a ser un medio para iniciar mi viaje y continuar desarrollándome por mi cuenta. Incluso descubrí mi propia forma para entrar en un estado de concentración a prueba de bombas.

Y por supuesto, te lo dice uno al que, si encuentras puntos debatibles en esta exposición, te agradecerá que mantengamos una conversación agradable al respecto. Sin luchar por llevar la razón. Por el sencillo placer de aprender y mejorar nuestros puntos de vista.

 

Con el ánimo de que te sirva y potencie tu autoestima y tu aprecio por el legado que has recibido.

Te mando un fuerte abrazo,

Presentación

Hoy mi invitado Sergio se presenta en su blog, que acaba de cumplir 10 años:   La vida es fluir  y   nos cuenta sobre él : “Proporciono experiencias de transformación que son íntegras, equilibradas y reales.

Ademas dice : “Como director de orquesta en la Comunidad Fluyendo, creo y mantengo un espacio donde puedes dejar emerger tu ser sin complejos, así como la claridad y los descubrimientos que persigues.”

Sergio desde su Comunidad Fluyendo nos trae una invitación  para los y las lectoras de Redescubriendote

Invitación Sergio y Comunidad Fluyendo

 

Como puede que ya sepas, Diana Garcés y yo somos una pareja colombo-española  y tenemos multitud de chistes internos por nuestras diferencias culturales

Por ejemplo, incluso con esto del #DíadelaMadre hay diferencias

En España se celebra el primer domingo de mayo y en Colombia se celebra el segundo domingo de mayo. Toma ya!

Por eso, celebramos una #SemanadelaMadre sorteando 3 plazas en nuestro próximo programa intensivo: Al encuentro de tu sexualidad (por valor de 150Euros cada una).

Puedes participar en este sorteo que comenzó el domingo 3 de mayo hasta el domingo siguiente dia 10 de mayo.

Hay que cumplir con tres simples pasos:

 ✅ SÍGUENOS en Instagram @comunidadfluyendo y comparte el sorteo en tus stories mencionándonos. Puedes mandarnos captura de pantalla por MD si tu perfil es privado. 
 ✅ COMENTA la publicación del sorteo explicando por qué es importante para ti empezar un viaje #alEncuentrodetuSexualidad y mejorar tus relaciones. Usa el hashtag oficial del programa en tu comentario. 
 ✅ MENCIONA a 3 amigos/as tuyos para que también puedan participar. Puedes participar todas las veces que quieras, etiquetando a 3 amigos diferentes cada vez.

 Lee las bases del sorteo y descubre cómo ganar puntos extra.

Tienes hasta el día 10/5/2020 a las 18h de España. ¡Y al tanto, porque el mismo día anunciamos ganadores! 

 Instagram no patrocina ni avala esta promoción.

 ¡Mucha suerte! 

Y ahora te toca a ti

 

Según la RAE:  

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

¿Qué has descubierto de ti y de la educación que has recibido?

!!Cuéntame!!

Te espero en los comentarios 

Sergio y yo estaremos encantados de entablar una conversación si te apetece. Sin luchar por llevar la razón. Por el sencillo placer de aprender y mejorar nuestros puntos de vista. 

Por supuesto te invito  a que compartas este artículo tanto si conoces a alguien que le pueda ayudar o porque simplemente te ha gustado😉

Graaacias a ti, por estar ahí y leerme.

Un abrazo 

Virginia