La tristeza es una emoción que nos indica una falta, una carencia

Suele aparecer cuando algo que esperábamos no ha sucedido.

Cuando  sientes una pérdida.

Cuando te das cuenta de que no se han cumplido tus expectativas, en relación con alguna cosa o persona.

La mayoría de nosotros nos pasamos la vida huyendo de la tristeza.

Buscamos otras actividades, para no experimentarla; pero de alguna manera, siempre queda ahí presente.

Se asocia a una función adaptativa y reparadora porque reduce la atención prestada al entorno.

Nos centra en uno mismo facilitando la introspección y nos hace sentirnos vulnerables.

 

Es la emoción que más nos hace intimar con nosotros mismos y con los demás.

 

La tristeza es una emoción  considerada negativa por nuestra sociedad.

 

 

“Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas no te permitirán ver las estrellas”

 

La tristeza provoca una disminución de la energía e ilusión por las actividades diarias, nos paraliza y nos limita.

 

Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional” definía a las emociones como “impulsos que nos llevan a actuar”.

No hay emociones “buenas” o “malas”.

Todas son necesarias.

Aprender a gestionar las emociones adecuadamente  es esencial para nuestro bienestar personal y para obtener  un equilibrio en nuestras relaciones.

Identificar qué es lo que siento y  de qué emoción se trata no siempre resulta sencillo.

Toda emoción no bien canalizada y expresada acaba depositándose en el cuerpo.

El primer paso para gestionar las emociones de una forma correcta es, como hemos visto, identificar de qué emoción se trata.

¿Y qué ocurre si no sé lo que siento?

Puede ayudarte  colocando una de tus manos en la zona del cuerpo donde estas sintiendo el malestar, intentar descifrar qué es lo que estás sintiendo.

También te puede ayudar  intentar pensar en qué es lo que “mejoraría nuestro malestar”.

Párate y observa que estas notando a nivel físico.

 

Consecuencias físicas de la tristeza

 

Estar triste  es una sensación común e incluso emocionalmente necesario.

Toda emoción tiene un reflejo a nivel físico.

En la tristeza serian:

·      Cansancio

·      Falta de apetito
·      Lenguaje corporal cerrado
·      Mayor sensibilidad
·      Falta de creatividad
·      Te enfermas con facilidad

Como manejar la tristeza

 

Vamos a gestionar la emoción una vez que la tenemos identificada.

Estoy triste ¿Qué puedo hacer?

Dale un contexto, no generalices, es decir explicar y darle un  sentido a la emoción.

Consiste en  algo tan sencillo (o no tanto) como ser capaz de darte a tú mismo una explicación serena y cálida del motivo por el que estas triste.

El darse cuenta. La toma de consciencia.

No siempre somos capaces de tener ese diálogo comprensivo y afectivo con nosotros mismos y frecuentemente nos lanzamos reproches que aumentan nuestra tristeza y dañan nuestra autoestima

Para llegar a este punto es necesario saber cómo pensamos, que nos decimos a nosotros mismos y cómo interpretamos la realidad

Hazte preguntas Una vez que hayas hecho ese filtraje, ponlo a prueba y cuestiónalo preguntándote:

 

·     ¿realmente es tan grave?

·     ¿qué cosas positivas puedo destacar de lo que me ha sucedido?

·     ¿qué consecuencias puede traerme?

 

Y escucha otros puntos de vista preguntando a los demás No se trata de que cambies tu percepción, sino que veas que hay otras formas de entender una misma realidad.

 

 

Normalizar lo que sentimos (porque esto nos ocurre a todos) y comprender nuestro malestar es importante para poder gestionar las emociones de manera  correcta.

 

Damos un paso más

El último paso de este proceso sería observar  y ver todo lo bueno que la situación nos aporta para nuestro crecimiento.

¿Cómo?

·         Apunta los pensamientos negativos asociados a tu tristeza. Léelos e intenta buscar una “versión” más positiva (pero realista) de los mismos.

 

·         Muévete y camina. A veces un simple paseo de 20 minutos  cambia nuestra percepción del problema.

 

·         Busca lo positivo de la situación.

 

No podemos evitar que los pájaros de la tristeza sobrevuelen nuestras cabezas, pero si podemos impedir que aniden en nuestros cabellos.

Proverbio chino

 

Contactar y sentir tristeza en cierta medida nos ayuda a crecer y disfrutar más intensamente de la alegría, por ello no es necesario rehuirla.

Ahora bien,  no construye ni ayuda a salir adelante dejarse caer en la tristeza y abandonarnos a la emoción.

 

Esta  vez te dejo unas preguntas para que realices un chequeo  sobre la emoción de la tristeza

 

 

Preguntas que te planteo para tu reflexión

 

¿Qué expectativas siento que he perdido?

 

¿Cómo influye esto en tus decisiones y creencias?

 

¿De qué manera lo expresas?

 

¿Qué pensamientos positivos no estoy viendo al centrarme en los negativos?

 

¿De qué manera esto se puede convertir en un aprendizaje?

 

 

Resumiendo

 

 

Estar triste es darte la libertad de mostrarte tal y como te sientes.

No es necesario poner una máscara de alegría para tapar tú emoción real.

Este es uno de los puntos más importantes.

Vivir con naturalidad los distintos estados emocionales, sin querer aparentar ante los demás.

Sin la tristeza nos resultaría difícil comprender el dolor ajeno si no conociésemos el sufrimiento en primera persona.

La tristeza nos acerca y facilita la empatía porque podemos entender mejor los sentimientos de los demás.
La tristeza también nos ayuda a tomar conciencia de realidades de las que, tal vez, no nos daríamos cuenta de otro modo.

 

             

 

Según la RAE

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

Te invito a que compartas este artículo.

Si crees que a alguien le puede ayudar en su día a día o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias por estar ahí y leerme.

Un abrazo

Virginia

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