La ira es una emoción fácil de identificar.

La mayoría sabemos reconocer los cambios físicos que caracterizan esta emoción, tanto en nosotros mismos como en los demás

La ira es una emoción que se caracteriza por un incremento rápido del ritmo cardíaco,  la presión arterial y  niveles de adrenalina en sangre.

También es común que la persona que siente ira se enrojezca, sude, tense sus músculos y respire de forma más rápida.

Siendo una emoción relacionada con el impulso agresivo, algunos expertos señalan que la ira es la respuesta que emite nuestro cerebro para atacar o huir de un peligro.

Por otra parte, el estado mental propio de los momentos de ira nos vuelve instintivos y reduce nuestra capacidad para razonar.

Los expertos dicen que todos podemos aprender a manejar nuestra ira de manera más eficaz.

Anímate y descubre cómo encontrar una mejor salida a tu próximo estallido furioso.

Así que nos ponemos  manos a la obra y comienzo.

 

 

Gestionando mi control de ira

 

Norberto Levy en su “Libro de las emociones” nos da otra definición que me parece interesante por su punto de vista distinto al que hemos escuchado otras veces

“La ira es, en esencia, un remanente de energía,  destinado a aumentar nuestros recursos para resolver el problema que nos produce enojo.

Sin embargo, al no saber cómo canalizarlo, termina convirtiéndose en un factor que daña aún más la situación a  la que nos enfrentamos.

Por esta razón es de fundamental importancia conocer de qué está hecha esta emoción y aprender a transformar.

El enojo que destruye en enojo que resuelve”

 

La ira o la rabia están relacionadas con tres aspectos:

1.           Lo que sentimos.

2.           Lo que pensamos que está sucediendo.

Lo que pensamos de otras personas y/o de nosotros mismos.

3.           La conducta que resulta de los dos  anteriores.

Gritar es una conducta, pero también lo es mantenerse callado y disimular nuestro coraje.

Pero no siempre experimentamos la ira en su sentido puro, suele ir acompañada de otro tipo de connotaciones.

Algunas emociones secundarias, derivadas de la ira, poseen características que son difíciles de diferenciar de la ira en sí como por ejemplo el resentimiento  o la frustración.

Podríamos decir que la frustración tiene un componente más cognitivo y una respuesta menos concreta y menos “agresiva” que la ira.

Esto es debido a que la frustración está más relacionada con deseos, metas u objetivos personales y el fracaso en alcanzarlos no se achaca a los demás, sino a uno mismo.

 

La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena,

que a cualquier cosa en la sobre la que se vierta”

                                 Séneca

 

Detrás de la ira también se puede esconder un sentimiento de tristeza que no se le dio el espacio que merecía en su momento.

Te genera tristeza no estar recibiendo lo que deseas o no sentirte participe de un grupo.

Como no te atreves a contactar con esa tristeza, la disfrazas de enojo.

Pues claro, enojado te ves más valiente y fuerte que triste.

¿Cuál es la principal forma de expresar la ira?

El grito.

El grito simboliza que estás desesperado por ser escuchado, por ser tomado en cuenta, porque te traten con justicia e igualdad, estás desesperado por sentir tus necesidades emocionales satisfechas.

 

La historia de una molestia convertida en un enfado monumental

 

La ira no llega así como así, empezó como una “pequeña molestia”, una frustración, un enfado….

No expresas las pequeñas molestias,  porque son pequeñas.

Piensas que no vale la pena, que no es para tanto.

Pero sigue sucediendo eso que te molesta, y empiezas a frustrarte de que las cosas sigan  siendo así.

Y entonces se convierte en enojo.

En este nivel ya estás juzgando  y etiquetando a las otras personas o a ti mismo.

Ya das por hecho que esa situación que te molesta existe y que no la puedes tolerar más,  pero probablemente no lo hablas.

Es hasta que tu cuerpo no aguanta más que explotas con la ira en un enfado monumental.

Ves, que sí es importante que expreses tus molestias, por pequeñas que sean, pues ahí será el momento para expresarla con respeto y asertividad.

Escucha a tu cuerpo.

Tu cuerpo te da señales de cuando algo  te estás molestando.

Por eso chequea cuando te observas haciendo lo siguiente:

  1. ·      apretar la mandíbula
  2. ·      entrecerrar los ojos con mirada suspicaz mostrar los dientes al otro (los dientes es muestra de defensa)
  3. ·      apretar algún puño de tus manos (la sangre se va a tus manos y pies para atacar)
  4. ·      alzar los hombros como signo de valentía cuando quieres sonreírle a alguien pero no te sale tan auténtico,                  sientes una tensión en tu boca.

 

Tengo un cuento muy apropiado para esta emoción que también te ayudará a reflexionar sobre lo dañino que pueden ser incluso las palabras lanzadas desde una ira descontrolada

 

 “La bolsa de clavos”

 

Ésta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter.

Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.

Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubría que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.

Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.

Los días pasaron y el joven pudo finalmente-e anunciar a su padre que no quedaban ya más clavos para retirar detrás de la puerta.
Su padre lo tomó de la mano y lo llevo hasta la puerta.

Le dijo: has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta.

Nunca más será la misma.

Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurara para siempre.

 

 

Una ofensa verbal es tan dañina como   una ofensa física.

 

Tipos de ira

A continuación  te mostrare los tipos de ira  para que cuando los identifiques seas capaz de gestionarla del modo más saludable.

La ira es parte del ser humano, reaccionamos en el momento y pensamos después.

Los expertos dicen que todos podemos aprender a manejar nuestra ira de manera más eficaz, anímate y descubre cómo encontrar una mejor salida a tu próximo estallido furioso.

Ira reactiva

Respondes inmediatamente a la provocación, insulto o injusticia percibida, seguramente gritando.

Las personas que “explotan”, más tarde pueden sentirse avergonzadas por no saber controlarse a sí mismos o darse cuenta de que han lastimado a la otra persona.

 

¿Cómo la controlo?
El objetivo aquí es  “dejarse enfriar”, retarse a sí mismo a pensar en los sentimientos.

Las personas reactivas a menudo creen que si lo hacen, muestran signos de vulnerabilidad, pero en realidad, la espera es un signo de fortaleza y de dominio propio.

En lugar de explotar, lo mejor es respirar, para  lograr que el oxigeno circule y se calmen las hormonas, por ejemplo, la serotonina.

Está bien demostrar que se está molesto con una determinada situación, pero mejor es hacerlo de una manera saludable.

 

“Si eres paciente en un momento de ira,

escaparas a cien días de tristeza”

              Proverbio chino

 

Ira pasiva-agresiva

Las personas pasivo-agresivas pasan mucho tiempo pensando en cómo han sido tratados injustamente, lo que les provoca dolor  emocional y física con un aumento de la ansiedad

El problema con el comportamiento pasivo-agresivo, es atacar indirectamente a la otra persona, criticar e incluso retirarle la palabra,  que a la larga  fácilmente puede desencadenar aquello que estamos evitando.

 

¿Qué hacer?
Estas personas a menudo no se sienten con derecho a tener emociones fuertes.

Aceptar que alguien te ha molestado es el primer paso para expresar tus sentimientos.

 

Ira evitativa

Actuar como si todo estuviera bien cuando realmente no lo está, literalmente.

La represión de la ira puede provocar problemas cardíacos, digestivos y depresión de la misma manera que puede hacerlo un estallido de ira.

La ira evitativa provoca un torrente de hormonas de estrés negativo en el cuerpo, que dañan al sistema cardiovascular.

 

¿Cómo la controlas?
Lo primero es aprender a reconocer esta ira.

Quienes mantienen un tipo de ira evitativa a menudo tienen problemas para reconocer que están molestos.

La actitud de evitar aquello que los molesta generalmente se debe a una preocupación tácita, como terminar una relación por sacar a la luz sus sentimientos.

A ellos les recomendamos practicar, al menos una vez al día tratar de ser firme y mantener una posición, aunque sea contraria, frente a otra persona.

 

Ira directa

La persona no tiene problemas en admitirlo cuando está furiosa.

En lugar de decir lo que le viene a la mente en ese momento, mantiene un dialogo con un enfoque constructivo y respetuoso, antes de abrir la boca.

Esta respuesta es la ideal, ser sencillo es la forma más eficaz de conseguir una solución rápida y positiva para la ira.

Demuestra tú respeto por las necesidades y sentimientos de los demás, pero también ten en cuenta  las tuyas propias.

Es muy importante saber escoger las batallas, no todas las situaciones requieren de una acción.

Por último, recuerda siempre practicar tus habilidades de comunicación.

 

 A tener en cuenta

 

Cuando la energía del deseo que se encamina hacia su realización encuentra un obstáculo, la obstrucción que éste produce genera una sobrecarga energética en ese deseo.

Esta sobrecarga es lo que llamamos enojo.

Es importante destacar que la función original de esa sobrecarga de energía es : asegurar la realización del deseo o necesidad amenazada.

Lo que ocurre, es que al no saber cómo gestionar  esta sobrecarga de energía, en lugar de favorecer la resolución del conflicto a menudo se convierte en un problema más.

 

¿Cómo puedes usar esta ira a tú favor?

 

No olvides que también existe la agresividad positiva.

Por ejemplo, si te sientes enfadado, puede ser un buen momento para practicar deporte.

No solo te relajarás sino que probablemente notarás que tu rendimiento mejora.

Recuerda que la ira no es más que energía por lo que puedes usarla a tu favor.

Canaliza la a través de una actividad de manera que te resulte beneficiosa, bailar o incluso cantar

Otra opción para regular y canalizar esa energía  seria con una respiración consciente y la práctica de  ejercicios de mindfunless

 

Y ahora te toca a ti

             

 

Según la RAE

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

Te invito a que compartas este artículo.

Si crees que a alguien le puede ayudar en su día a día o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias por estar ahí y leerme.

Un abrazo

Virginia

4 thoughts on “Gestionando mi control de ira

  1. Qué bueno Virginia.Como eneatipo 1 de eneagrama,mi herida es la ira,y es verdad,la ira lastima ,tanto al que la padece como al que la recibe.Es un torrente de energía bestial,mal canalizado es un auténtico depredador.Fíjate que los eneatipos 1,8 y 9,son los del sistema límbico o primitivo,atentos siempre a las señales de alarma por su desarrollado sentido del peligro heredado de los primates (de ahí que se llame cerebro primitivo) .Cualquier síntoma de alarma o peligro les hace entrar en estado de alerta,aunque en principio no sea justificada,ellos lo ven así por su potente intuición y capacidad de reacción.Mil gracias por tus consejos.Muy buen artículo.

    1. Muchas gracias Susana por comentar por aquí tu opinion. Clase magistral sobre los eneatipos 1, felicidades. Es cierto que la ira es un torrente de energia descontrolada y luego si no la gestionamos bien nos hara sentir peor porque aparece la culpabilidad. Lo primero de todo es reconocerla cuando aparece y ver que esconde una molestia pequeña o un conjunto de situaciones con las que no estabamos agusto y no supimos resolver y como dice la charla Tedx “amigarse con enojo”
      Un abrazo graaande.
      Virginia

  2. Cada vez creo más que respirar es la clave para la ira y el nerviosismo. En realidad aprendiendo a respirar podría controlar mucho mejor estas emociones.

    1. Estoy de acuerdo, tomar varias respiraciones profundas ayuda a oxigenar el organismo y a bajar las pulsaciones cuando aparece la ira. También lo es para otras emociones como el miedo y la angustia o la tristeza. Un buen control de la respiración seria muy valioso en nuestro día a día.
      Gracias y un saludo.
      Virginia

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