Imagina que te presentan a alguien que no conoces de nada.

¿Te pillas emitiendo un juicio simplemente por su apariencia o forma de hablar?

En el día a día, en tus relaciones ¿Te acercan los juicios en una relación o por el contrario te separan aún más? 

Nos hace tanto daño las suposiciones:   “yo creía que…” “pensé que si yo…”

El reto de vivir sin juicio.

¿Te gustaría al menos ser consciente de ello para poder cambiarlo o mejorarlo?

Cuando  somos  conscientes del poder generativo que posee nuestro lenguaje  y  además lo ponemos al servicio para mejorar aquellas situaciones o relaciones que no son del todo satisfactorias se nos abre un abanico maravilloso de posibilidades.

El lenguaje es acción.

Por eso, una de las partes importantes que se trabaja en un proceso de coaching es el lenguaje.

Y es capaz con esas acciones de transformar el mundo, tu mundo y construir otras realidades posibles.

Así mejora tus relaciones mejorando tu lenguaje

En esta  entrevista muy perseguida y al final materializada su protagonista  nos dice:

El objetivo entonces tanto para mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás es el arte de vivir sin juicio (nada fácil  desde luego)

 

¿Quieres conocerle ya?

 

El reto de vivir sin juicio. Entrevista a un formador en Comunicación no Violenta

Entrevista a un comunicador en constante transformación y aprendizaje

 

Entrevista a un comunicador en constante transformación y aprendizaje

Preséntate

Mi nombre es José Gerardo Sánchez Lozano soy una persona en constante transformación y aprendizaje.

¿Qué soy?

Mi motor es ser cada vez más consciente de aquello que limita la capacidad de conectarme conmigo mismo y con las demás personas.

De contribuir a mi propio bienestar y al bienestar de los demás.

Me he formado en terapia sistémica transgeneracional, terapia gestalt y también soy formador certificado de Comunicación No Violenta.

Mi misión es ayudar a las personas a tener relaciones consigo mismas y con las demás personas más sanas, más enriquecedoras y más eficaces.

 

¿Qué es la comunicación?

 

La etimología de la palabra comunicación es poner en común.

Comunicarme significa ser consciente de cómo me siento y cómo me afectan los eventos y los comportamientos de las personas.

Lo que las otras personas hacen o dicen y qué quiero hacer a ese respecto.

También lo que necesito hacer con ello y poder expresar mi vivencia de la manera más eficaz y responsable posible.

La comunicación implica el expresar cómo me imagino que están impactando los acontecimientos y los comportamientos de otras personas en otros.

También ser capaces de tener la empatía necesaria para comprender la vivencia que está teniendo la otra persona y poder transmitir esa comprensión de tal manera que la otra persona se sienta entendida por nosotros.

 

¿Cómo desde la CNV podemos mejorar nuestra comunicación tanto interpersonal como intra-personal?

 

¿Cómo desde la CNV podemos mejorar nuestra comunicación tanto interpersonal como intra-personal?

Lo más importante para mí es darme cuenta de que aquello que dificulta la comunicación.

Que son básicamente nuestros juicios, críticas y exigencias, son expresiones trágicas de nuestras necesidades no cubiertas.

Si aprendiésemos a identificar mejor esas necesidades no cubiertas a través de una buena “higiene emocional” y tomásemos la responsabilidad de pedir aquello que específicamente queremos, nuestra comunicación mejoraría muchísimo.

 

La comunicación sufre cuando en vez de pedir lo que necesito, que muchas veces es un riesgo, ya que hay que tener el valor de hacerlo, me expreso a través de un juicio y una crítica.

A veces es más fácil, juzgar el comportamiento de las personas que intentar identificar aquello que necesito y quiero en mis relaciones.

Estamos condicionados a expresar nuestras necesidades y valores codificando los en un lenguaje de juicios y etiquetas.

Por ejemplo, si mi hija deja migas de pan en la mesa de la cocina y el cuchillo con mermelada en la encimera.

Estamos condicionados a pensar que es más fácil decirle que es una cerda,  una descuidada en vez de expresarnos de una manera más higiénica, responsable y asertiva.

La CNV nos invita a pensar en 4 elementos que son:

La observación de los hechos y cómo nos sentimos respecto a esos hechos, qué es lo que necesitamos y qué nos gustaría que sucediera: lo que nos gustaría hacer o que otras personas hicieran para satisfacer nuestras necesidades.

Por ejemplo, en el caso anterior el hecho es que hay migas de pan en la mesa y un cuchillo en la encimera, un cuchillo que está lleno de mermelada y manchas de mantequilla en el mantel.

Cuando veo eso, siento preocupación, o quizás siento frustración también.

Porque para mí es importante la consideración y la consciencia de que estamos compartiendo espacio con otras personas, el cuidar de las cosas que tenemos como el mantel y el orden en la casa.

Me gustaría que para esto se cuidara pedirle a mi hija que cada vez que se haga una tostada con mermelada, limpie las migas, ponga el cuchillo en el lavavajillas, limpie la cocina y que la deje en orden.

No estamos acostumbrados a preguntarnos estos 4 elementos y de alguna manera estamos condicionados a codificar estos elementos en un juicio.

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¿Cuéntanos si las relaciones cambian al cambiar la comunicación?

 

Por supuesto, la calidad de nuestras relaciones es el resultado de la calidad de nuestra comunicación.

Estoy satisfecho de decir que ahora mismo en mi vida, no hay relación que sea para mí una fuente de acritud.

Tengo, como todos, unas mejores relaciones que otras.

Pero puedo decir que todas  la relaciones en mi vida afortunadamente y gracias a la  practica de  la CNV , la higiene emocional  y  la responsabilidad son de una calidad lo suficientemente alta para no generar ningún tipo de malestar importante que no pueda solucionarse.

La clave está en responsabilizarnos al 100% de nuestra percepción.

De no culpabilizar a las demás personas o las circunstancias de cómo nos sentimos,

De tomar responsabilidad sobre lo que queremos y deseamos.

Para darnos ese permiso de pedir aquello que nos gustaría que los demás hiciesen.

Desarrollar nuestra empatía, nuestra capacidad para comprender al otro también es clave.

Resumiendo:

la práctica de una comunicación responsable clara, eficiente y empática dará como resultado un aumento notable de la calidad de nuestras relaciones.

Esto no quiere decir que no cometamos errores de vez en cuando.

Lo importante es estar siempre dispuestos a aprender y tener un compromiso con la calidad en todas nuestras relaciones.

 

Una recomendación para  nuestra comunicación cuando tenemos un conflicto, o cuando hay tensión en una relación

 

Una recomendación para  nuestra comunicación cuando tenemos un conflicto

Creo que ya he mencionado varias cosas.

Una de ellas es recordar que todo aquello que nos saca de nuestro centro, que nos enfada, que nos irrita, no es causado por lo que sucede, por lo que dice o hace otra persona, sino por nuestra interpretación a través de juicios, críticas y etiquetas.

Lo que debería o  no debería ser…

Cuando somos capaces de tomar esa responsabilidad, dejamos de culpar al otro por nuestra experiencia.

Esto no significa que no hagamos nada al respecto a aquellos comportamientos de otras personas que no nos gustan o situaciones en la vida que exigen una respuesta de nuestra parte.

El asumir la responsabilidad de nuestra percepción no significa, como decía antes, no hacer nada, sino al contrario, nos permite ser mucho más eficaces en nuestras respuestas

Cuando pensamos mucho a través del juicio y la crítica, dirigimos hacia afuera y de alguna forma eso nos hace sentirnos seguros, a veces incluso superiores.

Pero tarde o temprano esa forma de pensar y comunicar, la dirigiremos hacia nosotros mismos y sufriremos las consecuencias, que suelen ser sentimientos de culpa o de vergüenza.

No existe el ataque sin el auto-ataque y no existe el auto-ataque sin el ataque

Es parte del mismo movimiento.

Tanto para mejorar la comunicación con los demás como con nosotros mismos necesitamos cambiar nuestros hábitos de pensamientos.

Ser capaces de traducir nuestros juicios, nuestras críticas y nuestras etiquetas, ya sea que estos los pongamos o los hagamos en contra de los demás o en contra de nosotros mismos.

En realidad, es el mismo movimiento, lo de fuera es lo de dentro y lo de dentro es lo de fuera.

El objetivo, entonces, tanto para mejorar nuestra relación con nosotros mismo y con los demás, es el arte de vivir sin juicio.

El complicado reto de vivir sin juicio

 

 

 

Y ahora te toca a ti

 

Según la RAE:  

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

!!Cuéntame!!

Escribe  en los comentarios 

¿Cuando te presentan a alguien por primera vez, te pillas emitiendo un juicio sin conocer de nada a la otra persona?

¿Te acercan los juicios en una relación o te separan?

¿Algún consejo para evitar el juicio?

Te espero en los comentarios.

Por supuesto te invito  a que compartas este artículo.

Si conoces a alguien le puede ayudar  o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias a ti, por estar ahí y leerme.

Un abrazo Virginia

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