Para mantener una autoestima sana y tomar buenas decisiones en tu vida  es importante  saber gestionar tus emociones.

En post anteriores hemos visto como gestionar nuestras emociones: miedo, ira, rechazo, tristeza y la alegría.

¿Te gustaría poder controlar tus emociones, especialmente en momentos de tristeza, angustia o enojo?

Es fácil aumentar la autoestima, solo hay que ponerle un poco de empeño.

 

 

 

 

 

La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos.

“La autoestima es la reputación que adquirimos de nosotros mismos”

Nathaniel Branden

 

Es la valoración que realizamos basándonos en nuestras experiencias.

 

¿Qué síntomas me pueden avisar de que tengo la autoestima baja?

 

Algunos de los síntomas principales que nos pueden advertir de que nuestra autoestima no está en “su mejor momento” son los siguientes:

  1. No tengo seguridad en mí mismo.
  2. No me esfuerzo por conseguir lo que quiero ya que de antemano creo que no lo voy a lograr.
  3. Necesito la aprobación de los demás con mucha frecuencia.
  4. Temo decir lo que siento porque tal vez no les guste a los demás lo que digo.
  5. Suelo atribuir a causas externas mis logros y a causas internas mis fracasos.
  6. Me cuesta acabar lo que empiezo porque me desmotivo.
  7. Pienso en mis debilidades y casi nunca me paro a pensar en mis fortalezas.
  8. Me es casi imposible tomar la iniciativa.
  9. Me siento evaluado casi constantemente en situaciones sociales.
  10. Siento que no tengo nada que aportar.
  11. Podrías llegar a sorprenderte mucho de tus capacidades si te esfuerzas en mejorar tu autoestima.

 

Por ello, podemos concretar que, el desarrollo de la autoestima es un aprendizaje y éste puede ser modificado como cualquier otro conocimiento.

Te dejo un vídeo que te será muy cercano, ver video

 

¿Cómo se forma la autoestima?

 

Cuando el bebé nace y crece, no sabe quién es.

No se conoce y no conoce el mundo que lo rodea.

Sus conclusiones son simples sensaciones.

Pero van dejando huella en su mente y en sus sentimientos, formando al adulto, que va a llegar a ser.

Si cuando el bebé llora porque está molesto, mojado o tiene hambre, llega su mamá (u otro adulto) y lo toma en brazos, lo acaricia, le habla suavemente y elimina su molestia, el bebé se tranquiliza.

Sabe que todo está bien y que así va a seguir.

Cuando juegan con él, se siente feliz y aprende a confiar en la gente que lo rodea.

De alguna manera sabe que él es importante.

Vive las emociones y sensaciones de seguridad, de ser querido e importante, que son la base de una autoestima alta.

Por otro lado, si sus necesidades no son atendidas o la persona que lo cuida es brusca y fría, el bebé se siente incomodo, tenso e inseguro.

Si lo cuidan, es porque él es importante.

Si no lo atienden o no se siente querido, es porque no es digno de ser querido y porque algo en él está mal.

Cuando se da esta última situación, empieza a formarse una autoestima baja y una serie de etiquetas negativas, que el pequeño puede llevar por el resto de su vida.

En este sentido, es importante distinguir entre querer a un hijo y que él se sienta querido.

La autoestima del niño no depende sólo del amor que sus padres sienten por él, depende de que el sienta ese amor..

Por eso tenemos que tener cuidado con lo que le decimos, sobre todo cuando estamos tensos o enojados.

Si le decimos calificativos como “eres tonto”, “no sabes hacerlo bien”, etc., el niño se cree esas etiquetas y las hace propias.

Con ellas, forma una imagen de sí mismo:
Soy un tonto, no sirvo, no soy importante ni digno de ser querido, no valgo, etc.

Este auto concepto se completa con la idea de:
“Si mis propios padres no me quieren, nadie me puede querer”.

Y muy probablemente, va a seguir recibiendo las mismas calificaciones y juicios, que lo han alimentado durante esos primeros años.

Así, a medida que el niño va creciendo, su autoestima se fortalece o debilita, de acuerdo a “las nuevas etiquetas” (que más tarde llamaremos creencias limitantes) que le ponen los demás.

“Lo que creemos  de nosotros mismos y de la vida llega a ser nuestra verdad”

Louise L. Hay

 

Con el tiempo, las bases que sus padres establecieron siguen siendo las más importantes, pero se van agregando nuevos mensajes de gente cercana para él y las que se pone él mismo, porque está convencido de que son ciertas

Cambiar la autoestima de un niño, es responsabilidad de los adultos que forman parte importante de su vida, ya que él no tiene la capacidad para hacerlo.

Cuando somos adultos, tenemos que reconocer que el tipo de autoestima que queremos, depende de nosotros.

No importa cómo se formó ni buscar “culpables”.

“Yo no soy lo que me ha ocurrido, soy lo que quiero ser”

Carl Jung

 

Nuestros padres hicieron lo que pudieron o supieron hacer.

Ahora nosotros tenemos la opción de modificar esa autoestima.

Si queremos hacerlo, podemos lograrlo.

 

¿Cuáles son los obstáculos?

Usamos comparaciones

La comparación con los demás puede causarnos mucho daño.

No permitas que el resultado de compararte con los demás, determine tu valor como persona, tus sentimientos, pensamientos o el rumbo de tus acciones.

La comparación tiene un aspecto positivo y uno negativo.

Es positiva, cuando:

·         Nos permite darnos cuenta de que existe una gran variedad de formas de pensar, sentir, actuar y vivir.

Cuando nos sirve como guía o modelo para ciertos aspectos o cosas que deseamos aprender o cambiar.

Pero es negativa, cuando:

·         La utilizamos para devaluarnos o devaluar a la gente que nos rodea.

·         Para calificar a las personas como si fueran simples objetos.

·         Nos provoca dolor y hace que nuestro bienestar dependa de los demás.

Porque, desde este punto de vista, yo estoy bien, sólo si los demás están mal y al revés.

Si los demás destacan más que yo, automáticamente “valgo menos” que ellos y por lo tanto, estoy mal.

Esta última actitud fortalece los aspectos negativos de nuestra personalidad:
Envidia, rencor, celos, etc., lo que fomenta la mentira y una visión rígida y limitada de la vida.

Queremos ser perfectos

El perfeccionismo puede ser el resultado de una baja autoestima.

Es un intento de demostrarnos y desmostarles a los demás, que sí somos capaces y dignos de ser valorados.

“La belleza empieza con la decisión de ser uno mismo”

Coco Chanel

Pero al mismo tiempo es uno de los principales obstáculos para aumentar y fortalecer nuestra autoestima.

¿Por qué?

Porque trabajar para tener una autoestima elevada, implica hacer cosas que no siempre nos van a salir bien.Significa reconocer y aceptar nuestros errores.Y darnos permiso de cometerlos.El perfeccionismo está relacionado con:

·         La necesidad de tener la aprobación de los demás y de nosotros mismos.

·         El temor al rechazo.

·         Una actitud autocrítica, muy negativa.

·         Un pensamiento extremista, en donde sólo existe todo o nada, bueno o malo y no vemos puntos intermedios.

·         La percepción equivocada de nosotros mismos y de la realidad, al creer que es posible que todo lo que una persona            hace, salga siempre bien.

·         Calificar los errores como fracasos.

·         Calificarse y valorarse como persona, en función de los éxitos o fracasos que tenemos.

 

¿Cómo puedo aumentar mi autoestima?

 

A continuación te dejo algunas practicas que espero te puedan servir.

1. Deja de machacarte.

Tenemos que ser realistas tanto con nuestras virtudes como con nuestros defectos.

El objetivo es ser feliz.

Para lograrlo debemos aceptar las cosas que no hacemos tan bien y aprender de ello.

Vamos a observar y ser conscientes de lo bueno que tenemos, de lo buenos que somos, de lo bueno que hacemos.

2. Piensa en positivo

Cambia tus pensamientos el”no puedo” por “voy a intentarlo”, “voy a tener éxito” “me va a ir bien”.

Parece un tópico pero forzarse un poco a mirar las cosas buenas de la vida nos puede ayudar a salir de la fase negativa.

3. Ponte metas realistas y que puedas cumplir

Poco a poco las podemos aumentar, y veremos que paso a paso estamos consiguiendo lo que nos proponemos.

Si no nos sale como esperábamos, aprendamos de ello sin culparnos de nuestros errores.

Fallar es una forma de aprendizaje para hacerlo de manera distinta la próxima vez.

Anímate a afrontar retos.

4. No te compares

Cada persona es un mundo y tú eres el dueño del tuyo.

Céntrate en ti.

5. Acéptate y perdónate

Eres la persona más importante de tu vida, así que demuéstratelo.

Acéptate como eres, perdona tus fallos y quiérete muuuucho

Tienes derecho a ser feliz

6. Haz críticas constructivas acerca de ti mismo

Que todo lo que te digas sirva para que mejores, no para estancarse y culpabilizarte…

7. Regálate

Haz actividades que te hagan feliz.

Es la mejor manera de desarrollar tus habilidades y encontrarse a uno mismo

8. Alijera equipaje

Hay personas que viven arrastrando mochilas llenas de peso: trabajos que no les satisfacen, relaciones que no les aportan nada, hábitos que no les gustan…

Para “aligerar peso”, es preciso tomar cierto control sobre la situación, pensar en positivo y tomar la responsabilidad de cambiarlas.

10.  Y como no, recomendarte un  proceso de coaching. 

Recuerda, hay una única persona capaz de cambiar tu vida, y esa persona, ¡eres tú!

“Solo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser autentico, puedo ser verdadero”

Jorge Bucay

 

              

 

Según la RAE

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

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Si crees que a alguien le puede ayudar en su día a día o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias por estar ahí y leerme.

Un abrazo

Virginia

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