Cada vez veo a más personas insatisfechas que analizan y vuelven a analizar sus problemas, y los convierten en objeto de conversación social.

También la queja es un pozo sin fondo como tema de conversación.

Los que se quejan demandan atención y piden que se les den razones o se les dé la razón

Cada vez más personas esperan que la felicidad ‘llegue a sus vidas”

Quejarse, a uno mismo y/o a los demás, se ha puesto de moda, se ha convertido en una forma de comunicación en sí misma, en una forma muy frecuente de relacionarse con los demás.

 

La señora Queja ha venido a visitarme Parte I

 

Hay días en los que la señora Queja nos visita y la dejamos que se instale en nuestro día.

Ese día, todo nos molesta, incluso lo que en otras ocasiones no nos afectaba.

Si en ese momento nos ofrecieran otra manera distinta de hacer las cosas, nos daría hasta  miedo empezar a hacer algo que no hemos hecho nunca y desconocemos.

Preferimos en ese instante, a pesar de la queja, quedarnos en ella.

Un ejemplo muy común: en una conversación con una amiga nos quejamos de lo que nuestra pareja hace o dice pero cuando esta amiga nos ofrece una opción ¿y por qué no lo habláis?

Respondes con otra queja: es que no lo va a entender/ no me va a escuchar, vamos a acabar discutiendo…

 

“No nos atrevemos a muchas cosas difíciles,

pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”

Séneca
 

¿Nos da miedo intentarlo?

¿Te das cuenta?

¿Nos da miedo hablar con nuestra pareja de algo que nos preocupa y que nos entristece?

¿Tal vez es más cómodo quedarnos en la queja?

 

Me viene a la mente el cuento del perro:

 

“Un Hombre va de visita a casa de un amigo y cuando entra al comedor se encuentra con el perro de su amigo.

El perro es grande, fuerte, pero está quejándose y llorando.

El visitante pregunta a su amigo, “¿oye, que le pasa a tu perro, parece enfermo?”,
No te preocupes, le dice el amigo, este perro es muy perezoso.

Los dos amigos se sientan a relatar sus viejas historias, mientras que el animal continúa quejándose, ante lo cual el visitante inquiere de nuevo a su amigo y le dice, “me sabe mal por tu perro, ¿porque no lo llevas al veterinario?”, el hombre le contesta nuevamente, “no te preocupes, es que este perro es perezoso”.

El visitante inquieto por la misma respuesta, le pregunta “oye ¿por qué dices todo el rato que este perro es perezoso?, yo lo que veo es que está enfermo y que está sufriendo”, entonces el amigo le dice:

“Mira lo que le pasa es que lleva sentado encima de un clavo toda la mañana, sé que le duele y  por eso se queja y se queja, pero no se ha querido mover de su sitio, porque incluso  con el  clavo, se siente cómodo y ya se ha acostumbrado a su sufrimiento”.

 

 

¿En cuántos clavos has estado sentado a lo largo de tu vida, y no has hecho nada para solucionarlo?

¿Cuántas situaciones de este tipo se te presentan a diario en tú vida y te quedas en la queja… sin intentar moverte para que termine la molestia?

¿Cuánto  te tiene que doler tu situación para que hagas algo al respecto?

¿Cuánto más te tiene que doler ese clavo en el que estás sentado para que te pongas a trabajar para podertelo quitar?

 

¿Qué es la queja? Tipos de queja. ¿Por qué nos quejamos? ¿Qué utilidad tiene la queja en nuestras vidas? 

 

¿Que es la queja?

Una queja es la expresión de un hecho por parte de una persona con una carga emocional de resentimiento, disgusto, dolor o enfado.

Puede ser sobre uno mismo, sobre otra persona, sobre un colectivo, o sobre una entidad más abstracta.

En la práctica, la queja, como expresión de la vida y como actitud ante la misma, es un reflejo desde “el donde” y “el como” nos relacionamos con nuestro entorno (incluso en los casos en los que no la manifestamos en voz alta).

Es decir: percibimos, pensamos, hablamos, sentimos y actuamos desde la queja, igual que podríamos hacerlo desde el agradecimiento.

 

Tipos de queja

 

Sobre uno mismo

 

Frases típicas: “Lo hago todo mal”, “Si es que soy tonto”, “Quién me mandaría a mí intentarlo”, “Ya lo he vuelto a estropear”, “Cada día me siento más inútil”.

Este tipo de queja te resta valor antes de afrontar el juicio de un tercero, te hace sentir vulnerable protegiéndote de un supuesto ataque.

Sobre los demás

 

Frases típicas: “No me entiendes, pero es normal, porque nadie lo hace”, “Mi marido/mujer no me quiere”, “Mi hijo es un desastre”, “La vecina no me deja dormir por las noches”

La queja proviene de tú entorno más cercano, habitualmente proyectando en terceros aquello que no te gusta de ti mismo, desviando la atención y tomándolo como algo personal.

Aquí la responsabilidad es nula.

Exigiendo que una persona se haga responsable de nosotros y de nuestra impotencia culpabilizándola, a menudo, de nuestra  desgracia.

 

Sobre los colectivos

 

Frases típicas: “Los políticos son lo peor”, “La culpa de todo la tienen los…”, “Si es que no saben jugar, con lo que les pagan ya podrían…”, “Cualquier tiempo pasado fue mejor”

 

Tampoco existe responsabilidad personal ya que se delega en dicho colectivo su estado emocional y lo que le ocurre.

 

Generalistas

 

Frases típicas: “”El mundo es un lugar hostil”,”El mundo laboral es una jungla”

 

La queja es más abstracta y menos concreta.

Sus quejas suelen abarcar el universo, la existencia o el ser.

Aquí parece que hay un exceso de responsabilidad, se hace cargo de circunstancias y trabaja con conceptos que le desbordan

¿Por qué nos quejamos?  ¿El para qué de la queja?

 

La queja es la expresión de un sentimiento de impotencia que se expresa a través de la asimilación de un comportamiento social adquirido.

Por ello, el comportamiento aparece en áreas donde nos sentimos impotentes.

Es decir, cuando nos sentimos desbordados y expresamos nuestro disgusto, no sólo para descargar nuestra tensión emocional, sino con el fin de encontrar una solución.

 

El problema de la queja es que, cuando nos centramos en ella lo que estamos haciendo es una “maniobra de distracción” para desviarnos de aquel donde se encuentra nuestra propia impotencia.

Así, nos evadimos de afrontar una situación que nos exige un crecimiento personal y demuestra poca autoestima.

Por ejemplo, cuando una persona se centra en la queja sobre “la crisis”, posiblemente estará desviando la atención de algún problema que necesite resolver consigo mismo, pongamos por caso, afrontar la tarea de buscar un empleo sin saber cómo dirigir su esfuerzo para alcanzar resultados.

Otro ejemplo: cuando la persona se dice “soy un inútil”, está haciendo una maniobra de distracción, quitándose poder personal de forma preventiva, para que no se lo sustraiga un tercero, en lugar de abordar aquello que le preocupa, por ejemplo, encontrar alternativas en la búsqueda de empleo.

Como ves, “lo cómodo” a pesar del “dolor” es tomar la queja como actitud ante la vida.

Pronto nos veremos reforzados en nuestros juicios, haciendo crecer nuestras creencias limitantes en torno a nosotros mismos y estancándonos en una situación de no-cambio.

Por el contario si hacemos una valoración de nuestras quejas y nos atrevemos a “observarlas” tenemos la posibilidad de encontrar el estado de ánimo adecuado para buscar soluciones y transformar nuestro mundo.

 

Por supuesto que todos nos quejamos en algún momento de todo y de todos.

Pero esto va de coaching.

No estoy diciendo que no expreses aquello que te molesta, todo lo contrario sino que lo digas de forma asertiva y respetuosa.

Guárdatelo tal vez te haga más daño

Y si es cierto que existen días en los que la Sra. Queja viene a verme pero tenemos la opción de que no se instale más de lo necesario.

Esta vez me quedo aquí.

Experimenta por tu cuenta y comprueba todo lo que lleva asociado esta visita.

En la segunda parte veremos algunas pautas para invitarla a que no se quede mucho tiempo y a empezar a ser un poco más responsables de nosotros mismos y nuestra vida

Te propongo un ejercicio o un reto.

Durante estos días estate atento a “esta visita”

“Siempre parece imposible hasta que se hace”

Nelson Mandela

 

Obsérvala cuando “llama a tu puerta” “cuando entra” y “lo que viene a contarte”

También se me ocurren algunas preguntas:

¿Quién estoy siendo, cuando estoy todo el rato quejándome?

¿Qué cosas no estoy disfrutando cuando estoy en ese momento?

¿Dónde está aquí tu responsabilidad?

             

Según la RAE

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.Te invito a que compartas este artículo.

Si crees que a alguien le puede ayudar en su día a día o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias por estar ahí y leerme.

Un abrazo Virginia

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