A muchas personas, no les resulta fácil  distinguir con exactitud  las emociones que surgen  en su interior.

El miedo es una emoción tan importante, que no podríamos vivir sin ella.

Es una de las cinco emociones básicas junto a la rabia o la ira, la alegría, tristeza y el asco.

 

¿Cómo reconocer nuestras emociones?

 

Una de las maneras sencillas que te pueden ayudar a reconocer las emociones en su comienzo, es observar cómo se manifiestan en tu cuerpo: calor en la cara, presión en el estómago, tensión en los brazos, tensión en la mandíbula,  son las avisos de tu cuerpo… relacionados a una emoción.

 

Lo verdaderamente importante de las emociones es no dejarte arrastrar por ellas  pero  tampoco negarlas

Cuando reconoces la emoción que surge en ti y la aceptas,  es entonces, cuando puedes gestionarla.

 

 ¿Qué importancia tiene el miedo?

 

Es una de las cinco emociones básicas junto a la rabia o la ira, la alegría, tristeza y el asco.

El miedo es una emoción tan importante, que no podríamos vivir sin ella.

Nuestra felicidad y bienestar depende de las decisiones que tomamos en nuestra vida y de cómo interpretamos lo que ocurre.

El miedo nos ayuda a regular nuestros pasos en cada momento… como  si se tratara de una  madre/padre prudente.
¿Cómo debemos gestionarlo?
Pregúntate qué te gustaría hacer realmente y no haces.

¿Qué te gustaría  hacer si no tuvieras miedo de equivocarte?

Todos esos miedos: ¿en qué se basan? ¿En tus creencias? ¿En un hecho del pasado?

No te animo a que  “no tengas miedo”… sino con un “vive  pesar de tus miedos”. Atrévete a cambiar.

 

 

Las fases del miedo

Pero ¿qué ocurre cuando el miedo se vuelve irracional? es decir, cuando lo proyectamos hacia un objeto que nos inmoviliza y que no podemos controlar.

Te explico las fases  por las que atravesamos cuando sentimos miedo

 

Primera fase: imaginación

La mayoría de las veces, al sentir miedo,  nos dejamos llevar por lo que puede ocurrir  y suele ser de una ”manera exagerada”

Si, realmente, estamos imaginando y creando en nuestra mente una situación peor de la que existe, sin tener ni idea de cómo sucederá.

Sentir miedo nos prepara para protegernos y enfrentarnos a una situación difícil.

 

“Aprendí que el coraje no es la ausencia del miedo, sino el triunfo sobre él.

El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”

                    Nelson Mandela

Cuanto peor sea la situación que estemos pensando, mejor podremos enfrentarnos a ella, si consideramos que tenemos los recursos suficientes.

Nuestra mente trabaja rápido y no podemos evitar ponernos en los peor. Esto nos puede salvar la vida en muchas situaciones.

 

Segunda fase: miedo

La segunda fase del miedo, es el miedo propiamente dicho.

Ya hemos imaginado anteriormente qué puede pasar y  cómo podemos escapar de esa situación

El miedo aparece en tus pensamientos, pero también en tu cuerpo.

Cuando el miedo se presenta, tú corazón late más fuerte, sientes el cuerpo en tensión y la respiración empieza a ser muy  acelerada.

Aquí solo puedes prepararte y actuar

 

Tercera fase: paralización y aceleración

La tercera fase del miedo es cuando ya no puedes pensar, cuando estas ante una situación que te  bloquea.

Aquí sucede lo que todo el mundo teme, quedarse paralizado por el miedo.

Esta situación suele vivirse con impotencia.

Pero,  ¿qué  hacer?

Aquí solo te queda esperar a  que pase.

No es una sensación que pase rápido.

Nuestro cuerpo se ha puesto en alerta y necesita un tiempo para comprobar que ya no existe el  riesgo.

Igual que te paraliza, también te puede acelerar  y es en este momento donde cometer imprudencias o actos de los que más tarde te puedes  arrepentir.

Aquí el miedo te controla y no eres consciente de tus actos.

 

Cuarta fase: la memoria

La ultima fases es memorizarlo, queramos o no.

Todo queda grabado en tú mente y más los acontecimientos que llevan una gran carga emocional o estresante

Si tuviste una mala experiencia, cada vez que  se presente  algo relacionado con dicha experiencia, se  activará el recuerdo

¿Qué ocurre entonces? que los recuerdos nos condicionan, protegiéndonos de un daño por el que hemos pasado y queremos evitar.

Estos recuerdos, pueden ser los culpables de que pierdas oportunidades, por eso no son siempre positivos.

Hay que  superar nuestros miedos, no dejar que ellos controlen y  que condicionen nuestra vida

Debemos aprender a superarlo.

Recuerda que todos podemos aprender de nuestros miedos.

Ellos tan solo nos indican la existencia de un problema y la posibilidad de resolverlo.

No conviertas al miedo en tu enemigo.

 

El miedo es una valiosísima señal que indica una desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con que contamos para resolverla. Sin embargo, nuestra confusión e Ignorancia lo han convertido en una «emoción negativa» que debe ser eliminada”

Comparto esta definición que extraigo del libro de Norberto Levy “La sabiduría de las emociones”

En este enlace podéis ver su explicación: sobre la dignidad del miedo

 

El miedo es la sensación de angustia que se produce ante la percepción de una amenaza.

Es importante aclarar que no existe algo que sea en sí mismo una amenaza.

Siempre lo es para alguien, y depende de los recursos que ese alguien tenga para enfrentarla.

Un mar bravío, por ejemplo, puede ser una terrible amenaza para quien no sabe nadar, y dejara de serlo para un nadador experto en aguas turbulentas.

Esta observación, que puede parecer obvia, alcanza todo su significado cuando se intenta comprender y sanar el miedo.

 

El miedo psicológico comienza siendo pequeño.

Cuando uno no ha aprendido a escucharlo y asistirlo, trata de suprimirlo como sea.

En ese marco es donde el miedo crece y se transforma, o bien en el ataque de pánico que acabamos de mencionar o bien en el miedo encapsulado alrededor de un tema, que es lo que llamamos fobia

 

¿Cómo identificar y trabajar el miedo?

 

1. Busca momentos de silencio y/o meditación.

2. Escucha tú cuerpo y presta atención a  las reacciones físicas que se producen como respuesta a ciertas emociones…

3. Identifica y pon nombre a aquello que sientes.

Recuerda que el sufrimiento no lo genera una situación en sí, sino la interpretación que tú le das a esa situación.

Es importante aceptar la emoción como parte de ti e integrarla, resistirte a ella solo le dará más fuerza.

4. Aprende a diferenciar los hechos sin utilizar los juicios.

5. Busca relación entre hechos vividos que hayas tenido para ti una intensa carga emocional.

Si las analizas entre sí, encontrarás desencadenantes o  patrones  comunes.

6. Poner intención. Cuando ponemos atención en algo le otorgamos energía, que no es lo que deseamos con los miedos, pero cuando ponemos intención transformamos la energía de la información en otra diferente.

 

“Lo opuesto al amor, es el miedo, no  el odio”

                             Yoko Ono

 

Si te has quedado con ganas de saber y de trabajar esta emoción mas profundamente, te invito a visitar el siguiente enlace.

 

 

Según la RAE

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

Te invito a que compartas este artículo.

Si crees que a alguien le puede ayudar en su día a día o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias por estar ahí y leerme.

Un abrazo

Virginia

2 thoughts on “La dignidad del miedo

  1. Gracias, que bueno!!!!. Realmente bueno Virginia, me ha encantado de principio a fin!!! Gracias, gracias, gracias

    1. Gracias Granada, como a todas las emociones hay que darle su sitio y normalizarlo. Cuando vemos los miedos en los demas, el nuestro se hace mas pequeño y lo podemos gestionar mas facilmente.
      Un abrazo
      Virginia

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