Las emociones juegan un papel muy importante  en nuestra vida.

Existe además la relación entre la emoción y  alimentación.

¿Recuerdas la comida que te he hacía tu abuela, o tu madre cuando eras pequeña?

¿Puedes recordar el olor a comida en las fiestas navideñas?

Has podido comprobar cómo asociamos emociones con los recuerdos, en nuestra manera de expresarnos, cuando establecemos prioridades,  la creatividad, la salud…

Comer de forma emocional es un comportamiento muy arraigado que heredamos vamos traspasando de familia en familia independientemente de la cultura

Si piensas además en cómo gestionas tus emociones podrás ver de cerca la relación entre emoción y alimentación

 

Relación entre emoción y alimentación

 

Como vemos el vínculo entre emoción y alimentación es más importante de lo que pensamos.

 

Apetito físico y  emocional

 

Apetito físico y emocional

 

La mayoría después de una comida copiosa aun reservamos un huequito para el postre o el helado

¿Te pasa a ti también?

El apetito físico se  suele presentar de forma gradual y  desaparece cuando estas saciada

Una vez que estás saciada, normalmente dejas de comer

El apetito emocional es más difícil de contrarrestar, es responsable de antojos concretos por un alimento.

Aparece de forma urgente y de repente.

 Aquí es importante prestar intención a ese ambiente emocional que nos rodea y buscar el equilibrio apoyando te en  la inteligencia emocional.

Observa si comes cuando estas aburrida a pesar de no tener hambre.

Mira si comes cuando estas triste para compensar esa pena. Huyendo de la tristeza.

Si comes cuando estas enfadada, irritada o cuando tienes momentos de estrés o preocupación.

Si es aburrimiento, inquietud o cualquier otra emoción, permítete sentirlo.

Reconoce cuál es el verdadero sentimiento y ponle un nombre “aburrimiento”, “nerviosismo”, “intranquilidad”.

Con un poco de esfuerzo y atención esta práctica puede ayudarte a crear consciencia de la diferencia entre el apetito físico o el apetito emocional.

Esto te ayudará a reducir los  malos hábitos que conducen a los antojos, aumentar de peso y, en definitiva, a la mala salud.

Esta vez le he preguntado a unas mujeres expertas en alimentación y emoción.

Aquí te dejo con ellas y sus respuestas al tema de hoy.

 

Relación entre emoción y alimentación: Entrevistas

 

 

Yolanda Cambra

 

Relación entre emoción y alimentación. Yolanda Cambra

Mi nombre es Yolanda Cambra, soy coach y mentora.

Desde 2015 acompaño profesionalmente a personas con dependencia emocional de la comida.

Esta es mi pagina Yolanda Cambra

En 2013 puse nombre a mi problema con la comida: trastorno por atracón. Comencé a formarme en Inteligencia Emocional, Coaching, PNL y Coaching nutricional, hasta que conseguí recuperarme sin ayuda externa.

Puedes saber más de mí en yolandacambra.com y vivirparacomer.es

 

2-¿Puede haber relación entre  emoción y  alimentación?

Por supuesto que lo hay.

Ese vínculo se crea en las primeras horas de vida del bebé, cuando el alimento llega acompañado del calor, las caricias, el latido y la voz de mamá.

Ya está creada la impronta que mantendremos de por vida.

Cada vez que el niño llore, la madre tratará de calmar su emoción desagradable poniéndole al pecho o dándole biberón.

Así aprendemos a tapar emociones incómodas con comida.

 

3-Alguna emoción concreta de la que nos quieras hablar

 

La culpa, sin duda.

En alimentación emocional es un pilar fundamental a trabajar.

Nos han educado para sentirnos culpables por todo.

Debemos aprender a perdonarnos y fomentar la auto compasión que predica el Mindfulness.

Debemos entender que hacemos las cosas lo mejor que podemos, con las herramientas que tenemos y las circunstancias que nos toca vivir.

No se nos puede pedir más.

 

4-¿Alguna recomendación para gestionar la emoción de manera positiva?

Darnos permiso.

Esta expresión es muy poderosa.

Nos sentimos tan culpables y temerosos de todo, que necesitamos permiso para cualquier cosa que no esté bien vista socialmente. Como dejar un empleo que nos asfixia, romper un matrimonio que va mal, o hacer un viaje sin pareja ni hijos.

Hoy se penaliza la tristeza y parece que hay que estar siempre alegre y ser feliz.

Esto es absurdo.

Reconocerse con derecho a sentir así es el primer paso para gestionar la emoción, junto a ponerle nombre: “Me siento sola y tengo derecho a estar así”.

 

Virginia Caballero

Relación entre emoción y alimentación. Virginia Caballero

Mi nombre es Virginia Caballero, y soy la creadora de Tómate tu tiempo.

Con este proyecto ayudo a las personas a mejorar su salud a través de la alimentación, mediante talleres dinámicos en grupo en los que trabajamos aspectos como el etiquetado en los alimentos, hábitos saludables, dotes culinarias y compra eficiente.

Lo he creado porque aunque hay una cierta concienciación de lo importante que es alimentarse bien y llevar un estilo de vida saludable, lo cierto es que en general no disponemos de la suficiente información y recursos para llevarlo a cabo.

La alimentación es un tema complejo ya que no sólo depende de elegir entre unos alimentos u otros, sino también de diversos factores como la oferta de compra de la que disponemos, nuestras habilidades culinarias, la influencia de la publicidad y las marcas, los gustos de cada uno o las emociones.

 

 

1-¿Puede haber relación  entre emoción y alimentación?

 

Sin duda lo hay.

Durante mucho tiempo se viene estudiando lo que se ha denominado como apetito emocional que es comer como respuesta a emociones positivas o negativas.

Esto es algo normal cuando se hace de forma moderada y debido a emociones positivas, sin embargo, puede llegar a ser un problema cuando se produce como respuesta a señales negativas, ya que emociones como la tristeza, el aburrimiento, la soledad o una situación prolongada de estrés, están directamente relacionadas con la ganancia excesiva de peso, los atracones y otros desórdenes alimentarios.

 

2-¿Alguna emoción concreta de la que nos quieras hablar?

Podría hablar de la culpa.

Nos sentimos mal por algo que hemos hecho y le damos vueltas.

Para quitárnoslo de la cabeza decidimos comer y nuestro cerebro nos dirige hacia algo graso, como las patatas fritas o azucarado, como el helado ya que este tipo de alimentos activa zonas del cerebro que tienen que ver con el placer y la recompensa, haciendo desaparecer la sensación negativa que teníamos al principio.

El problema viene cuando termina la bolsa de patatas o la terrina de helado y la sensación positiva desaparece, volviendo a aparecer la culpa, sensación más aguda ahora por haber comido en exceso un alimento que sabemos que es insano.

 

3-¿Alguna recomendación para gestionar la emoción de manera positiva?

 

Un primer paso sería diferenciar entre hambre física y hambre emocional.

Cuando tengas ganas de comer, preguntante por qué.

Si detectas que es una respuesta a un factor emocional, intenta,  por ejemplo, quedar con alguna amiga con la que puedas hablar un rato y contarle lo que te preocupa o te pone triste.

Poder desahogarnos y encontrar apoyo en otros nos hace sentir mejor en este tipo de situaciones.

También puedes decantarte por un paseo por el parque mientras escuchas música.

Esto te mantendrá activo y ocupado, lejos de la cocina, los armarios de la despensa y el sofá.

En general hay muchas opciones que podemos utilizar como alternativas a comer cuando nos sentimos mal.

Es importante que cada una tenga la suya en la retaguardia y lista para utilizar cuando lo creamos necesario.

 

 

Opciones que puedes probar

Estas tres técnicas te pueden ayudar cuando has detectado esa relación entre emoción y alimentación

  1. Haz una pausa y “tómate cinco minutos” antes de refugiarte en la comida. Nos pasamos el día a prisa y corriendo y nos falta tiempo para reflexionar.

 

  1. Pregunta te para qué comes y busca una actividad sustitutiva. Responde sinceramente y busca alguna actividad que te ayude en ese momento, caminar, llamar a una amiga…

  

  1. Si lo crees necesario solicita ayuda

Aunque entendamos qué es lo que nos pasa, seguimos necesitando ayuda para romper el ciclo de comer emocionalmente.

Los terapeutas, nutricionistas, entrenador físico o tu medico pueden ayudarte hacia una forma nueva y más saludable de relacionarte con la comida.

 

Y ahora te toca a ti

 

Según la RAE:  

Descubrir es: manifestar, hacer patente, destapar lo que está tapado o venir en conocimiento de algo que estaba ignorado.

!!Cuéntame!!

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Te espero en los comentarios.

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Si conoces a alguien le puede ayudar  o porque simplemente te ha gustado.

Graaacias a ti, por estar ahí y leerme.

Un abrazo Virginia

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